Dos Muertes

Actualizado: 21 jul

Dos Muertes ¿porque dos Muertes? Me pregunto que hubiera sido si mi vida siguiera como era hace 2 años. Con Alexis sano, creciendo fuerte, inteligente y Marcelo a su lado ¿habría yo despertado? ¿Seguiría dormida sin darme cuenta de que la vida late a mi alrededor y el tiempo y espacio avanzan? Yo creo que sí, definitivamente sí pero ¿cuándo estás dormido eres feliz? Yo sí lo era. Yo era feliz con mis dos niños, con Marcelo y Alexis, ellos eran felices y pues yo era feliz y si, así podría haberme quedado eternamente y seguramente seguiría dormida, pero feliz. Quizá no habría despertado a la espiritualidad, quizá no sería tan fuerte como soy ahorita, quizá nunca hubiera sentido y escuchado a Dios dentro de mí, pero tendría a Alexis a mi lado, entonces me pregunto ¿qué debía escoger? Escojo a Alexis un millón de veces, pero creo que no era mi turno escoger, ese no era el destino que la vida tenía preparado para mí y pues tenía que despertar. Y pum! Aquí estoy, despierta pero sin Alexis. O más bien ahora que estoy despierta me doy cuenta que Alexis es parte de mí, que su enfermedad no podía evitarla y que o la vivía dormida o despierta y pues escogí despertar. Escogí sentir el miedo, vivir el dolor e ir a la herida más profunda que dolió hasta el alma, pero el dolor me sacudió, sacudió mi vida y mi ser y al final me llenó de amor. Me llevó a preguntarme lo que creo que todos nos preguntamos cuándo nos sentimos vacíos o sofocados por el miedo. Te preguntas ¿porque estoy aquí? ¿Cuál es mi propósito en esta vida?


Creo que todos nos preguntamos esto pero cuando estas dormida la vida te empuja a darte cuenta y a mi me empujó al precipicio, y fue así como viví las dos muertes de Alexis. Una muerte interna, dentro de mí, y su muerte física pero ¿saben qué? fueron muertes en tiempos y momentos diferentes. La primer muerte fue cuando me enteré que Alexis tenía cáncer. Cuando asomada por la ventana, después de recibir la llamada del doctor con la noticia de que mi niño tenía un cáncer con metástasis etapa 4, veía a Alexis meciéndose en el columpio con una sonrisa en la cara y jugando con su hermano, fue ahí, cuando dentro de mí, algo murió. Murió el pasado, murieron mis sueños y cuando, alrededor de tres semanas después vi como se le empezaba a caer el pelo, me entró el pánico y una tristeza tan profunda que fue cuando realmente supe que esto era en serio, que tendríamos que iniciar la batalla más dura que pelearíamos en nuestra vida y fue cuando murió dentro de mí mi niño perfecto, mi niño sano que crecería junto a su hermano. Mi niño fuerte que iría a la escuela, que tendría amigos y que sería mi complice en esta vida. Fue ahí cuando ese sueño murió. Y fue una muerte tan real que, teniendo a Alexis conmigo, quería regresar a ese momento, a esa salud, a esa vida.


Me duele mucho darme cuenta que seguía, porque no me quedaba de otra, pero seguía añorando la vida que ya no tenía. Añoraba la salud de Alexis que ya no estaba, extrañaba al niño perfecto que había dejado atrás y me quedé con mi Alexis pero a punto de entrar a un camino desconocido, me quedé con pavor de ver a mi niño sufrir, a mi niño darse cuenta que ya no tenía pelo y que por un tumor en la columna dejó de caminar. Miedo a perderlo, a perderme, a no poder seguir, a no querer seguir y a no tener las fuerzas para hacerlo. Mi niño sano, mi amor por la vida y mi identidad murieron ese día.


Y luego pasa el tiempo y mi miedo sigue creciendo y yo no me encuentro. No encuentro a la mujer feliz que era antes, y aunque con tantos momentos de tristeza y miedo, también encontré inmensa felicidad, encontré a la mujer agradecida que todos los días daba gracias de poder tener otro día más junto a sus hijos, la mujer que podía ver a los ojos a cualquier persona y veía amor y gratitud, la mujer que le perdió el miedo a las agujas y a la sangre y casi casi hizo una carrera en medicina ya que llegué a saber que darle a Alexis para todos los síntomas posibles y encontré a la mujer que aunque apanicada, se ponía la ropa, hacía su maleta lo más rápido que podía y salía a luchar, a defender a su niño contra la vida con cáncer, porque que vida es esa, si no luchas te gana y aquí es donde entra la segunda muerte, ya que luchamos y luchamos y nos ganó!


¿Porqué cuando vives una enfermedad así no es suficiente con una muerte? No, tienes que sufrir al extremo y es una enfermedad tan despiadada que te lleva a vivir el miedo y el sufrimiento no de una muerte si no de dos. Vivir dos muertes de una persona ¿no es eso demasiado? ¿porqué tanto sufrimiento? Pero la primer muerte que vives es realmente la muerte de tu identidad, de tus sueños y de tu futuro. Y cuando llega la muerte física, la muerte a la que le huyes, de la que más miedo tienes es cuando esa identidad que había ya muerto se ahoga en la tristeza, en la rabia, en la desesperación pero desaparece el miedo. Y sin miedo, lo único que sientes es amor, y al solo sentir amor sientes agradecimiento, agradeces el haber podido tener a Alexis a tu lado y te das cuenta que además de haber sido tu hijo, fue tu maestro. Y de la tristeza que sientes, de repente sientes luz, calidez, y más y más amor. Y luego con ese amor, sientes una pequeña luz de esperanza, esperanza de que quizá, en las tinieblas, se esconde tu nueva identidad, tu nuevo yo, más fuerte, más sabio, más resilente, más valiente y con más amor y pues es una nueva identidad que no quieres dejar atrás, es una identidad tan robusta que te llama y te acobija y te explica que lo que viviste era necesario para encontrarla, para que apareciera, que ya no quería estar escondida en la oscuridad, pero le preguntas: “¿porqué no saliste cuando tenía Alexis junto a mí? ¿sano?” y te contesta “porque él fue el que me enseño el camino de la luz, el camino por donde pude aparecer y salir. Seguí a Alexis hacia tu corazón y te encontré. Y Alexis me dijo, te dejo aquí, cuida a mi Mami, y ayúdala a no tener miedo y dile que recordando quien es, estará siempre recordando que fui yo quien te encontré. Amala sobre todas las cosas y explícale que la muerte es la transmutación del espíritu y que yo no he muerto sino que me conecté con Dios y con el Universo y que me volví el amor que ella siente y sentirá. Soy ese Amor que a través de ti siente en su corazón y que estando contigo siempre sentirá. Siempre estaré con ella y ella conmigo. Anda, ve y dile!”





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